No todo lo importante necesita una gran ceremonia, pero sí un momento de honestidad. Compararte contigo mismo puede ser más útil que compararte con cualquiera más. Este tipo de ejercicio sirve para dejar una versión más fiel de lo que estás viviendo hoy, antes de que la memoria lo suavice, lo confunda o lo reescriba.
Por qué esto importa más de lo que parece
Muchas personas intentan entenderse solo cuando ya pasó el tiempo. El problema es que, cuando vuelves a mirar atrás, a veces recuerdas el hecho pero ya no recuerdas con claridad el miedo, la esperanza, la duda o la convicción que sentías. Compararte contigo mismo puede ser más útil que compararte con cualquiera más.
Cuándo suele tener más sentido hacerlo
- cuando sientes que algo en ti está cambiando
- cuando una nueva etapa todavía se siente extraña
- cuando quieres comparar con honestidad tu antes y tu después
Qué conviene dejar por escrito o grabado
- qué parte de ti está creciendo y cuál todavía duele
- qué hábitos o ideas ya no te representan igual
- qué quieres reconocer en ti cuando vuelvas a este registro
- qué te gustaría agradecerte más adelante
Una forma simple de empezar hoy
No necesitas escribir perfecto. Basta con empezar por una frase honesta relacionada con “Cómo comparar quién eras con quién eres hoy”. Después puedes agregar contexto, emociones, decisiones y lo que esperas que cambie con el tiempo.
- Antes de esta etapa yo era alguien que…
- Ahora empiezo a notar que…
- Cuando vuelva a leer esto quiero observar si…
Cómo volver a esto sin perder lo importante
Guardar algo de forma privada ayuda a que el recuerdo siga siendo tuyo. No para exhibirlo, sino para poder volver a él cuando estés listo y comparar con más verdad quién eras y quién eres ahora.
En pocas palabras
Compararte contigo mismo puede ser más útil que compararte con cualquiera más. Lo importante no es escribir mucho, sino dejar una huella clara y humana de este momento para que tu yo del futuro pueda reencontrarse contigo sin filtros.